Odio las siestas de vrano, odio que mi viejo me mande a dormir apenas terminamos de comer, con el calor que hace en mi pieza, con todo lo que podra hacer a esa hora!. 
Desde mi cama, en la oscuridad, acostado boca arriba con las manos debajo de mi nuca escucho los ruidos de la calle con los ojos abiertos como dos platos; juro que trato de dormir pero no puedo. Me imagino cada cosa que ocurre ahi afuera por los sonidos apagados que atraviesan la persiana, el vidiro y las cortinas de la ventana. Oigo las hojas de los parasos del jardn movidas por las suaves rfagas de viento ... los autos que pasan cada tanto... la gente que camina lentamente por la vereda infernal de la siesta, y lo ms doloroso, los gritos lejanos de los chicos jugando, discutiendo, gritando..., qu s yo: en la calle. Porqu ellos tienen padres que los dejan salir a la siesta y yo no?Qu ganas de rajarme!
Del otro lado de la ventana est "La Cueva", le decimos as porque ah el jardn hace un recodo que siempre est sombreado por el paraso y no se ve desde la calle. Es tan buen lugar para esconderse que siempre es el primeo dnde busca el que cuenta. Aunque mi vieja dice que mantiene fresca mi habitacin yo creo que slo sirve para juntar hojas o fumar un cigarro de chala de choclo con los chicos.
Hoy no hay chicos ah, solan venir a golpearme la ventana pero mi viejo los sac rajando una vez y ahora estn todos en la esquina. Y yo solo aca...como un boludo.
Me doy vuelta y me tapo la cabeza con la almohada, no quiero escuchar Me quiero dormir pero hace tanto calor!. Y se escucha tan clarito lo que ocurre afuera, hasta el calor de la calle creo que escucho. Hay un perro que ladra, una bicicleta que pasa despacio (seguro que es un viejo), y una chica que habla... habla en voz baja pero la escucho porque esta cerca de la ventana; parece que de acerc ms ahora..., s, debe estar al lado de la ventana.Quin carajo es?
El corazn me da un salto, es Laura la hermana mayor de mi amigo Lalo. Qu hace ah?. Automticamente pienso en las tetas de Laura y me da una cosa debajo de la panza. Usa esas remeritas apretadas que se le salen las tetas... parece que no se da cuenta que todos se las miramos, bueno... yo se las miro. 
-Ac....ac, dale , ven!
Laura tiene diecisiete o dieciocho y como es ms vieja no nos da bola a los amigos de Lalo, que tenemos trece o catorce. Siempre est seria. Si no fuera por las tetas que se le asoman del vestido cuando se agacha, ni bola. Pero tiene unas tetas!
Sigue hablando
- Est fresco aca... yo vengo siempre y no pasa nada.
Esa turra en mi jardn, quin carajo le di permiso? y con quin habla?
- Est bueno aca. Dice la voz de un tipo.
- Ven. Dice ella,los escucho clarito. 
Encima que no puedo dormir esta boluda viene a hablar ac. 
-Par, para...Vuelve a decir ella... y despus se calla.
No escucho nada, o, mejor dicho, no oigo las voces pero siento ruidos. Risitas e ella,ruidos de ropa...un quejido suave de ella, algo que dice l en voz baja y no se entiende. 
Ella se queja:
-Mmm, no...no, no seas malo, esper... 
l le habla en voz muy baja, casi ni lo entiendo.
-Dale, ven.
-Nos van a ver, boludo.
-No, dale...
Silencio de nuevo.  Otra vez ruido de ropa, ms risitas.  Me tiembla un poquito la panza quiero ver qu hacen.
Me levanto despacio y me acerco a la raya de luz que cruza la persiana cerrada. Arrimo la silla con la ropa para ver por la ranura, est alto, me tengo que estirar un poco.
Me tiembla un poco todo el cuerpo. No saben que estoy ah y no quiero hacer ruidos. Me subo despacio a la silla y trato de ver por la hendija
La luz de la calle me deslumbra por un momento, despus la veo... s, es ella, con el vestido a cuadros que anda siempre. Esta cerca de la ventana, contra la pared de la derecha.  
Est apoyada de espaldas contra la pared, de pie con la cara para arriba pero con los ojos cerrados,la veo de costado, justo hasta las tetas Y el tipo?.
Qu linda est! Y el tipo?.
Me levanto un poco para verle mejor las tetas (con ese vestido tan lindo que se las marca...) y veo la cabeza de l, est arrodillado o agachado. Qu hace?
Me arrimo todo lo que puedo a la ranura y veo que tiene la cara apoyada en el vientre de ella, una ola de calor me recorre el estmago, no le veo la cara pero ya s quin es: Pucho, mi amigo!, uno que anda en moto y siempre charla con ella. Es el tipo ms piola que conozco, siempre me lleva a dar vueltas en moto y me dice "Pichn".
Guacho!Est arrodillado, le besa la panza y a ella se v que le gusta. Frota la cara contra el cuerpo de ella. La huele y la besa con los ojos cerrados. Me estiro y miro ms abajo, la tiene tomada por las piernas, la acarician bajo del vestido cortito. Las manos suben despacio por las piernas y se meten bajo la falda, las aprieta y las vuelve a bajar, las acaricia con  suavidad y yo me imagino que soy l y que toco esas piernas hermosas, suaves y calentitas.
La miro de nuevo a la cara, sigu con los ojos cerrados y la boca ms abierta, me gusta verle ese gesto, me tiemblan las piernas al verla  as.
Por debajo se asoma la cabeza de l que sube pegado al cuerpo, le agarra los pechos con la boca, se los mordiquea por encima del vestido y ella se agacha un poco, se los acerca a la boca. Las piernas se me doblan un poco.
l la abraza con una mano y le toma un pecho con la otra, lo lame por encima del escote; cuando lo aprieta me da un vuelco el corazn, se asoma casi todo por arriba, blanco y gordo, delicioso. Lo est besando suave mientras le baja el bretel pero ella se lo lo sube de nuevo y se queja suavecito.
- No..., qu hacs?
Entonces l le toma el escote con los dedos y lo baja de golpe .... Dios!, la teta se escapa... se sale del vestido y se sacude un instante antes que l se meta el pezn en la boca, y comience  a chuparlo  y a lamerlo. En ese instante pienso que ahora ella se enoja y lo echa pero...no, lo toma de la cabeza con las dos manos y trata de apartarlo... o apretarlo, no s bien. S, lo aprieta contra ella, mira cmo l la chupa y se toma el pecho por debajo y lo sotiene para l. Creo que tiene que levantarlo con la mano de lo grande que es... Ella mira desde cerquita y con la boca entreabierta cmo l se lo chupa. Levanta la cabeza y se queda un ratio con los ojos cerrados; lo vuelve a mirar y le acaricia la cabeza. Escucho los gemidos suavecitos de Laurita y no puedo dejar de mirarla.
- S...!, dice ella en voz baja mientras Pucho no deja de chupar y lamerla.
- S...!




